PATRÓN RACIAL

Ing. Agr. Eduardo Vaquer

DOBLE ACTITUD:

La oveja Romney Marsh es una fábrica de producir carne y lana de calidad y para cumplir con esa finalidad debe estar capacitada para ir en busca de la materia prima: alimento, y transformarlo en una gran producción.
El animal debe dar la impresión de salud, viveza y fortaleza. Su cuerpo debe ser grande, largo, bien proporcionado, robusto, con buena manta de carne, cubierta por un vellón pesado y de buena calidad.

Patrón Racial | ROMNEY | Asociación Argentina de Criadores
Cabeza: La misma debe ser de expresiva calidad, carácter y sexo. En el macho debe haber una fuerte expresión masculina y en la hembra una apariencia realmente femenina. Debe ser proporcionada al cuerpo, en largo, en ancho y en profundidad por ser un valor índice del hueso de todo el esqueleto.
Una cabeza excesivamente corta estará relacionada con pelvis y miembros demasiado cortos, si fuera muy larga tendremos un esqueleto longuilíneo, con huesos excesivamente largos y poca superficie de inserción muscular, siendo entonces los músculos largos, pero angostos, de escasa cantidad de carne.
La cabeza debe ser chata entre las orejas y ancha desde el hocico hasta la nuca, con ojos y orejas bien separados.
Los ojos deben ser grandes, brillantes y prominentes, y la cara cubierta con un pelo opaco suave de color blanco crema, lo más posible libre de lana, fosas lagrimales secas y libres de lana evitan la implantación de bicheras en lagrimales y se ha demostrado, que ojos cubiertos con lana están en íntima relación con porcentajes bajos de parición, por relación genética directa, no solo por el entorpecimiento de la visión.
La lana de la cabeza cubre totalmente a ésta en la parte superior y carrillos, pero no debe de ninguna manera obstruir la visibilidad del animal.
El hocico con oilares separados y amplios, abiertos, permitiendo la fácil entrada de aire. Serán de color negro carbón por ir relacionado con pezuñas negras, fuertes. Los hocicos claros u overos son considerados un serio defecto.
La quijada ancha, fuerte, profunda, con dientes anchos y sanos que toquen el rodete superior correctamente sin dejar dudas sobre una mandíbula inferior corta o prominente, que dificulte la masticación.
Siendo defecto de descalificación como reproductor, el prognatismo, ya sea inferior o superior (boca de chancho o de mono) factor que incide preponderantemente contra la vida, producción y reproducción del animal, al no permitir abastecer las necesidades alimenticias de su organismo.
Las orejas deben ser grandes, carnosas y cubiertas con pelo fino y blando o con lana, índice de calidad en el vellón, implantadas bien separadas a la altura de la línea de los ojos, mostrando una nuca ancha, relacionado con el ancho de todo el esqueleto, particularmente del lomo, región de gran valor comercial.
Las orejas no deben ser pendientes, índice de enfermedad o debilidad, ni paradas indicando una nuca angosta.
Deben contraerse vivazmente, sello de salud.
Las orejas deben ser libres de manchas o bordes marrones, defecto grave por estar íntima relación con manchas marrones en la cara, pelos marrones en las garras, pestañas marrones y por fin tendencia a manchas en piel y lana. Se admiten manchas negras redondas, no difusas, relativamente chicas pues son característica de la raza. Son defecto las orejas finas, encanutadas o sin lana, rosadas, por ser índice de mala calidad.
No deben existir cuernos. Si bien es defecto mínimo los crecimientos rudimentarios de la piel en forma de astillas, separadas de la cobertura ósea, es grave defecto de descalificación como reproductor, el cuerno como prolongación del seno frontal, es decir firme, no movible con la simple presión de los dedos; característica atávica de sus antepasados, con peligro de traer aparejados caracteres primitivos indeseables.
El cuello será fuerte, bien implantado, suavemente unido a las paletas. Un cuello débil y fino debe ser rígidamente desechado.
El cuello no debe ser largo y descarnado, ni corto (cuello de cerdo) por demostrar malas aptitudes carniceras. El cuero que lo recubre no deberá formar arrugas (papada) en la parte inferior.

Lomo: Recto, ancho y largo. Los lomos arqueados son un defecto, por demostrar una columna vertebral débil, fácil de ceder ante el peso corporal que debe soportar los esfuerzos de las caminatas y sobre todo la monta del reproductor.
El lomo debe ser lleno, ancho, demostrando gran aptitud carnicera.
Un lomo angosto inserta costillas poco arqueadas, dando un mal corte a la res.
El riñón lleno y ancho, sin acumulaciones de grasa.

El anca caída es defecto por estrechar el canal pelviano, dificultando el paso fetal, disminuir la capacidad de producción de carne y estar asociado generalmente a malos aplomos traseros.
Tendrá que haber gran longitud desde las caderas a la cola, con ilíacos colocados altos, bien separados.
Por ser la oveja R. M. de características muy mellicera necesita, para reproducirse sin dificultad, un anca recta alojando para ello un canal pelviano amplio.

Las paletas deben estar bien insertadas, paralelas, a la altura de la línea del lomo, no muy separadas por dificultar el parto.
La cola será gruesa en su nacimiento, prolongándose la línea superior hacia el final del cuerpo.

Línea ventral: debe ser paralela a la del lomo y lo más separada posible de éste, demostrando un arco de costillas profundo, gran masa de carne y amplia cavidad respiratoria y digestiva.
El pecho debe ser de amplitud para la ubicación del corazón y los pulmones, índice de una robusta constitución, sin acumulaciones adiposas, pues reflejan una mala distribución de grasa en la res y por consiguiente reses de inferior calidad.

Costillar: Costillas profundas, abiertas y bien colocadas, que no se cierren detrás de las paletas, defecto importante por disminuir la capacidad toráxica.

Ijares: Amplios, carnosos, bien separados, colgando perpendicular de una cadera ancha, uniéndose a costillas separadas y largas.
La cavidad abdominal no debe sobresalir ni pender (panzones), favoreciendo distensiones musculares (hernias) y reflejando estados de debilidad (parasitados o guachos).

Ubre: Bien desarrollada, demostrando una buena producción lechera, típica de la madre Romney Marsh.

Cuartos: Deben ser largos, carnudos, bien desarrollados, jamones de buena calidad y abundantes es el mejor índice de una res carnicera.

Piernas: De largo moderado y con garrones anchos, planos, fuertes y bien separados. Los garrones derechos son muy objetables pues disminuyen la facilidad de movimiento y el poder de propulsión, los excesivamente ganchudos dificultan los esfuerzos articulares sobretodo en el macho durante la monta y en las caminatas.
Los huesos de los miembros tienen que ser compactos y planos, huesos finos y cilíndricos va en relación con costillas cortas y cerradas y disminuye la superficie de inserción muscular.

Cuartillas: Bien dirigidas y fuertes. No rectas, que al no proporcionar la elasticidad necesaria para desplazarse, no cumplen su función de amortiguador, cansa al animal y facilita la implantación de lesiones óseas. Tampoco muy inclinadas, porque al incidir el peso corporal en un tejido semiblando como el tendinoso, no siempre capacitado para ello, provoca la ruptura de su resistencia implantándose un tendón vencido que permite el choque de los pichicos contra el suelo, deficiencia que perjudica severamente la aptitud para el servicio.

Pie: Deben ser fuertes, de color negro, las pezuñas claras son un serio defecto por facilitar la implantación de enfermedades podales (pietín). Mantienen así la alta resistencia reconocida en el R. M. a estas enfermedades, aún en los terrenos húmedos donde se encuentran exaltadas. Debe tener una amplia superficie de apoyo, que soporte fácilmente el peso del animal en terrenos blandos. De forma ovalada, con las pezuñas medianamente separadas en sus puntas, evitando el roce que facilite la implantación de llagas, pero no excesivamente separados que dificulten el caminar en terrenos pedregosos o arenosos.

Aplomos: Los miembros deben caer perpendicularmente del cuerpo, bien separados, prefiriéndose este carácter más acentuado en los traseros que los delanteros.
Es defecto importante toda desviación de aplomo total o parcial, que afecte al miembro en su totalidad: cerrado o abierto, remetido o plantado, o sólo parte de él, rodillas juntas o separadas, combas o de buey, garrones rectos o en gancho, cuartilla desviada o mal dirigida.

Piel: El cuerpo debe estar cubierto, por una piel rosada, de buena calidad, que permita el crecimiento de un excelente vellón.
Libre de manchas oscuras, que se asociarán a hebras de lana negra o marrón. Se admiten lunares oscuros en la piel, en animales ya desarrollados.

Vellón: Este debe ser pesado, uniforme y de calidad. Para ello es preciso buen estado sanitario, adaptación al medio ambiente y asimilación alimenticia.
El R. M. tiene la virtud de estar capacitado para producir una amplia gama de finuras de lana dentro del “standard” de la raza. Es así que se considera fundamental no pasar los límites de finuras de 44’s a 50’s admitidos (cruza gruesa 4 a cruza mediana 2/3), cubriendo el vacío dejado por las otras razas lanares productoras de lana fina y gruesa.
Debe ser de buena longitud y libre de pelos o chilla y con las mechas bien formadas, permitiendo de este modo al vellón abrirse libremente. Debe tener buenas ondulaciones (acordes a la finura de la lana) desde la base hasta la punta de las mechas. Será suave al tacto y de lana lustrosa. El “rizo” firme es la mayor expresión de la sanidad de la fibra.
El largo y la densidad, deben ir siempre asociados, cualquier falla en uno de los dos factores incide directamente contra el peso del vellón.
El largo de mecha debe ser el mayor posible, siempre que tenga buena densidad, es inútil pretender fibras largas y ralas o tupidas y cortas.

Uniformidad: El largo, la densidad y el grosor debe ser el mismo en toda la superficie cubierta. En el lomo una buena cobertura de lana es imperativo, es grave defecto en la raza y bastante común, los lomos poco poblados que al abrirse dejan paso a las impurezas produciendo un vellón sucio, que no defienden al animal contra las inclemencias del tiempo.
El grado de finura (ondulaciones) debe ser igual en las distintas regiones y si bien es tolerable en los cuartos una lana ligeramente más gruesa, nunca deberá llegar al punto de incidir en la uniformidad del vellón o poseer fibras híbridas como chilla o pelo.
Barrigas altas superando la línea axila-ingle, lunares de lana de barriga en lomo o costillas, generalmente asociados a zonas de lana fina en las inmediaciones de la implantación de las orejas, son grave defecto así como la tendencia a lana fina en el lomo, paleta y costillar.
Aunque éstos pueden existir temporariamente por deficiencias en la alimentación en zonas y condiciones fisiológicas extremas de crecimiento y reproducción.

Suarda: Las secreciones de las glándulas sudoríparas y sebáceas denominadas comúnmente “suarda” tienen que ser abundantes y bien repartidas, siendo la principal pared contra la penetración de impurezas (tierra, vegetales, etc.), evitando lanas secas, que se tornan débiles y quebradizas al tratamiento posterior de la industria.
En resumen debemos producir fibras puras, uniformes en largo, grosor y carácter, suaves al tacto y de lustre medio, en la mayor cantidad posible y dentro de la finura a que está facultado hacerlo el Romney Marsh.

Selección: Hay defectos que por su intensidad descalifican a quien los posee, existen otros que se pueden admitir si son acompañados por cualidades sobresalientes.
Al analizar un animal debemos ponderar cualidades y defectos, siendo estrictos con aquéllos que incidan sobre la vida, reproducción y producción; pues todos tienen influencia en las futuras generaciones.

Tendencias: Si bien se ha dicho que el cuerpo debe ser largo, es difícil medir esto. De todas maneras, hoy es evidente la tendencia hacia un tipo más alto, largo, musculoso y magro.

El peso
en las Exposiciones tendrá que superar en los carneros los 95 a 100 kg. y en los borregos 75 kg, estas determinaciones de kilajes sería ideal fueran acompañadas por mediciones corporales como el largo, alto y perímetro de caña.
En cuanto a la finura de las lanas los neocelandeses las engrosaron en demasía, llegando a una gruesa 4 (44’s) pretendiendo con ello aumentar el peso del vellón.
Pero se encontraron que con ese grosor los vellones presentan altos porcentajes de fibras lisas, pelos y lana con mucho desperdicio y es así que hoy están volviendo a la finura mediana 3, que tiene una demanda firme y sostenida.
Por otra parte, en nuestro país no se justifica llevar la finura a un grosor mayor, pues hay excelentes razas que la producen.

Descubrir las cabezas de lana es imprescindible, por todos aquellos factores que hacen a la fertilidad, pero seamos moderados, pues si lo hacemos en exceso, se reducirá la producción de lana.

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